La construcción del Canal La Sirena permitió transformar amplios terrenos áridos de Pirque en zonas agrícolas productivas durante el siglo XIX. La obra impulsada por Ramón Subercaseaux también dio origen al desarrollo de La Puntilla, una localidad clave en la historia local, marcada por relatos que aún forman parte de la identidad pircana.
Mucho antes de que Pirque fuera reconocido por sus viñedos y paisajes agrícolas, gran parte de sus terrenos correspondía a zonas de monte, secano, llanadas y de suelos aluviales, formados por sedimentos de lodo, arena y grava arrastrados por procesos de glaciación, lluvias cordilleranas. Estos terrenos dependían de las aguas del río Clarillo y de los ciclos naturales.

En ese contexto surgió una de las obras de ingeniería más relevantes para la comuna: el Canal de Pirque, también conocido como Canal La Sirena.
El primer antecedente se remonta al 23 de diciembre de 1834, cuando el Gobernador de Santa Cruz de Rancagua otorgó a Ramón Subercaseaux Mercado la merced de una bocatoma sobre el río Maipo. Esta debía ubicarse aproximadamente 20 cuadras más arriba del Canal San Carlos y en la ribera opuesta a su bocatoma.

Carta de don Ramón Subercaseaux a su hermano en Pirque
Años más tarde, el 13 de abril de 1861, la Intendencia de Santiago emitió el decreto N° 534, que estableció normas para la distribución de las aguas del río Maipo en períodos de escasez e incorporó al Canal de Pirque dentro de ese sistema hídrico.
De acuerdo con la “Memoria Histórica Central Puntilla”, Subercaseaux encargó el estudio y trazado del canal al profesor Andrés de Gorbea fundador y primer decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. El proyecto consideraba una obra de cerca de cinco leguas de extensión para conducir aguas del Maipo hacia las tierras de Pirque.

La construcción fue continuada posteriormente por su cuñado, Auguste Fontaine Salazar, y tuvo un costo cercano a los 200 mil pesos de la época. Por su magnitud, fue considerada una de las obras de regadío más importantes desarrolladas en Chile durante el siglo XIX.
El canal recorre cerca de 15 kilómetros desde su bocatoma Sirena en el Canelo hasta el sector de la Central Puntilla. En su trazado atraviesa sectores agrícolas y laderas precordilleranas mediante excavaciones, muros de piedra, tierra compactada y estructuras hidráulicas destinadas a conducir y controlar el paso del agua.
Su impacto fue profundo. Las tierras que antes estaban destinadas principalmente a la ganadería comenzaron a transformarse en campos agrícolas y, con el tiempo, en extensos viñedos. Esta obra sentó parte de las bases del desarrollo vitivinícola que más tarde sería consolidado en el valle del Maipo.

Tras la muerte de Ramón Subercaseaux, la Hacienda de Pirque fue dividida entre sus hijos. Posteriormente, el 8 de enero de 1912, se constituyó formalmente la Asociación de Canalistas del Canal de Pirque, organización que desde entonces administra el sistema y cumple un rol clave en la distribución de sus aguas.

Décadas después, el canal también quedó vinculado al desarrollo energético. El 4 de marzo de 1925, Julio Subercaseaux, en representación de la Asociación de Canalistas del Canal de Pirque, y Luis Matte Larraín, gerente de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, firmaron un contrato para la ejecución de obras y arrendamiento del Canal La Sirena.

Ese acuerdo permitió ampliar la infraestructura existente, incluyendo una nueva bocatoma ubicada cerca de 380 metros más arriba de la toma primitiva, el ensanche del canal troncal, mejoras en el marco partidor de La Cuncuna, viviendas para el personal y un puente colgante sobre el río Maipo.

Estas obras permitieron conducir aguas hacia la futura Central Puntilla, que entró en servicio el 25 de diciembre de 1926 con una unidad de 4.000 KVA. A fines del siglo XX, tras la venta de la central, la operación pasó a Eléctrica Puntilla S.A., manteniendo la relación histórica entre el canal, la agricultura, la generación hidroeléctrica y el desarrollo local.

La Puntilla y el desarrollo local
Francisco Vargas Araya, de Historias de Pirque, explica que la actual localidad de La Puntilla se formó a partir de la construcción del Canal La Sirena.
Según su relato, una parte de sus primeros habitantes llegó durante las obras iniciales impulsadas por Ramón Subercaseaux Mercado. Posteriormente, el crecimiento del sector se consolidó con la llegada de la Papelera y la construcción de la Central Hidroeléctrica Puntilla.
Sin embargo, La Puntilla ya tenía historia previa. El sector correspondía a la entrada del Fundo San Juan, perteneciente a la familia Mackenna Manjón, y en esos años era conocido originalmente como “La Puntilla de San Juan”.
Con el paso del tiempo, esta localidad rodeada por el río Maipo y el Canal La Sirena se convirtió en uno de los sectores más desarrollados y autosuficientes de Pirque. Fue pionera en contar con cine, club social, registro civil, correo y reten de Carabineros, servicios que permitieron cubrir buena parte de las necesidades de sus habitantes.

Junto con su importancia económica, el Canal La Sirena también quedó ligado a la tradición oral de Pirque. Según la leyenda, la magnitud de la obra dio origen al rumor de que Ramón Subercaseaux habría realizado un pacto con el diablo para poder terminar el canal. Se decía que, durante las noches, una fuerza sobrenatural avanzaba en la excavación del trazado.
Con el paso de los años, esta historia se transformó en parte del patrimonio oral de la comuna, mezclando ingeniería, historia y mitología local en torno a una infraestructura clave para Pirque.

Actualmente, gran parte del paisaje agrícola y vitivinícola de la comuna tiene sus raíces en esta obra hidráulica. Según antecedentes de la Asociación de Canalistas del Canal de Pirque, el sistema hídrico local contempla cerca de 60 kilómetros de canales matrices y derivados, encabezados por el Canal La Sirena y otras redes históricas como canales matrizes: Santa Rita, La Isla, El Llano y El Cruceral, que riegan prácticamente toda la comuna, incluyendo localidades como Santa Rita, El Principal, Lo Arcaya, San Vicente, Los Bic, El Huingán, Concha y Toro y El Cruceral.

Agradecimientos por información e imágenes a la Asociación de Canalistas del Canal de Pirque y Francisco Vargas Araya y libro de referencia "Memoria Histórica Central Puntilla".






