De acuerdo con el Ministerio de Salud, la medida rige desde este 1 de abril en servicios de urgencia públicos y privados, además de unidades de diálisis y oncohematología. Su aplicación también alcanza a vecinos de Pirque que acudan a estos recintos dentro o fuera de la comuna.
Desde este 1 de abril comenzó a regir en Chile el uso obligatorio de mascarillas en servicios de urgencia, tanto del sistema público como privado, además de unidades de diálisis y oncohematología.
La medida fue adoptada por la autoridad sanitaria como parte de las acciones preventivas frente al aumento de la circulación de virus respiratorios durante la temporada de otoño e invierno, en un contexto de mayor presión sobre la red asistencial.
Con esta disposición, el uso de mascarilla pasa a ser obligatorio para quienes ingresen o permanezcan en estos espacios clínicos, incluyendo pacientes, acompañantes y personal de salud, con el objetivo de disminuir el riesgo de contagio en lugares especialmente sensibles.
La decisión se da en medio de la circulación de virus respiratorios como influenza, virus respiratorio sincicial y COVID-19, entre otros agentes estacionales que suelen aumentar durante esta época del año.

En ese escenario, las autoridades han insistido en la importancia del autocuidado, especialmente en recintos donde se concentran personas con síntomas respiratorios o pacientes con mayor vulnerabilidad frente a infecciones.
Junto con la obligatoriedad en estos servicios, se ha reforzado el llamado a mantener otras medidas preventivas, como el lavado frecuente de manos, la ventilación de espacios cerrados y la consulta oportuna ante síntomas respiratorios.
Aunque se trata de una medida sanitaria de alcance nacional, en Pirque también cobra relevancia para quienes acudan al Cesfam local y, en caso de derivación o atención de mayor complejidad, a servicios de urgencia o unidades especializadas en centros asistenciales de la zona, especialmente durante los meses de mayor circulación viral.
Desde el sector salud recalcaron que el objetivo de esta exigencia es proteger tanto a los usuarios como a los equipos clínicos, reduciendo el riesgo de brotes en espacios de atención crítica y fortaleciendo la prevención en una etapa clave del año.







