Investigación de la Universidad Católica identificó 1.389 microsismos entre 2017 y 2025 a 20–30 km de profundidad. El fenómeno es persistente, pero no continuo: presenta episodios de actividad y pausas, y no ha mostrado señales de disminuir.
Un estudio liderado por el profesor Leoncio Cabrera, académico de Ingeniería Estructural y Geotécnica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en colaboración con Sergio Ruiz, académico de la Universidad de Chile, identificó un clúster sísmico activo bajo el sector de Santa Rosa, en el sur de Santiago, en una zona cercana a Pirque y Puente Alto, caracterizado por la ocurrencia de microsismos a profundidades de entre 20 y 30 kilómetros.
La investigación, publicada en la revista Seismological Research Letters, analizó aproximadamente 8,5 años de datos sísmicos continuos entre 2017 y 2025, detectando un total de 1.389 eventos de magnitud generalmente menor a 3, organizados en familias de sismos con características similares.

Según el equipo investigador, esta actividad se concentra en un volumen reducido de la corteza inferior y no ha mostrado señales de detenerse, lo que da cuenta de un proceso persistente en el tiempo.
A diferencia de lo que se ha difundido en algunos reportes, el estudio no plantea que los sismos ocurran de forma continua en todo momento, sino que describe una actividad que se presenta en episodios o ráfagas, intercaladas con períodos de menor actividad, sin una disminución sostenida a largo plazo.
El análisis también identificó dos subclústeres distintos dentro de esta fuente sísmica. De acuerdo con el paper, el subclúster sur concentra la mayor liberación de energía sísmica y ha mostrado un aumento reciente en el tamaño de los eventos, mientras que el subclúster norte presenta una actividad menor.
Los autores indican que estas diferencias en el comportamiento entre ambos subclústeres forman parte de las observaciones del estudio y que la actividad sigue siendo, en general, de baja magnitud.
Los investigadores señalan además que estos microsismos, debido a su magnitud generalmente inferior a 3, no suelen ser percibidos por la población. Junto con ello, subrayan la necesidad de contar con un monitoreo sísmico más denso para entender mejor los mecanismos que controlan esta actividad bajo una de las zonas más pobladas de Chile.
El estudio fue desarrollado por un equipo de investigadores y estudiantes de la Universidad Católica, con apoyo de estudiantes de pregrado vinculados al área de Geociencias, según detalla la propia casa de estudios.
El hallazgo aporta nuevos antecedentes sobre la sismicidad intraplaca en Chile central, un tipo de actividad menos conocida que los grandes terremotos asociados a la subducción, y entrega una base científica para seguir estudiando este fenómeno en profundidad.







